Es increíble lo
que los atardeceres y anocheceres pueden lograr, un momento de nostalgia
suprema y sublime.
Añoranza por
esos días, esos días en que te quejabas por pequeñeces, por tener que ir al
colegio, por tener que pedir permiso para salir a la esquina a comprarte algo
para comer, por no poder comer todas las golosinas que querías porque si no te
enfermabas de la guatita por la noche. En
que no tenías mayores preocupaciones o aprehensiones… no había potenciales
parejas, no había borrachera, no había noches de pasión desenfrenada, no había
decepciones ni tardes sin saber qué hacer… siempre había algo.
Esas tardes en
que con mi primo más cercano de entonces pasábamos el tiempo jugando play
station o mirando tv cable, riéndonos de cosas que más tarde recordaríamos con
cariño y nostalgia, programas de tv como Pokemon, Digimon, Tom y Jerry, La Vaca
y el Pollito, El Laboratorio de Déxter, entre otros, marcaron nuestra
infancia. Tardes de invierno, tardes de
invierno con mi primo en su casa, tardes de invierno con mi primo en su casa en
el segundo piso… mientras en el primer piso mi madre y mi tía conversando y haciendo
un rico queque, kuchen, pie de limón, panqueques, pan amasado o unas ricas
sopaipillas para la once… ese paréntesis exquisito en que tomamos once con mi
primo riéndonos de forma cómplice ante nuestras madres que no entienden nada…
jajaja… luego volver a subir a ver tv o jugar. Ese olor de la estufa a parafina
con la naranja arriba es un olor inigualable… eso mezclado con el sonido de la
lluvia y el olor a humedad que se cuela entre los vestigios de puertas y
ventanas.
Esas noches en
que mi madre invitaba amigas o tías a compartir en nuestra casa, noches de
viernes o sábado. En cuanto las visitas llegaban tipo 9 de la noche yo ya sabía
que se aproximaban las papas fritas y la bebida. Yo con mi tele encendida en el
segundo piso y viendo el tv cable, y de pronto, aparece mi madre con un plato
hondo con papas fritas y otras golosinas más un vaso de bebida. Empieza la
función… son las 22:00 horas, y puedo estar tranquilamente hasta la 1:00 o 2:00
de la madrugada por ser noche de fin de semana, por la tele pasan como dos
horas de Pokemon y yo contento, luego vienen programas que en mi vida había
visto pues no me quedaba nunca hasta tan tarde, me acabé las papas, la bebida
se acabó, mi madre y sus visitas siguen abajo riéndose y conversando, no se de
que hablan, no me importa, solo soy yo en mi pieza con mis papitas, mi bebida y
mi tv cable… son la 1:00 y empieza a darme sueño, empiezo a cabecear hasta ya
en una media hora caigo rendido… viene mi madre, no se que hora es, pero me
ayuda a descalzarme y ponerme ropa de dormir, buenas noches.
Esos días, esos
días en que no había potenciales parejas, sino primos y amigos para jugar y
divertirse, no había borrachera, sino bebida y golosinas, no había noches de
pasión desenfrenada, sino noches de maratón de dibujos animados, no había
decepciones ni tardes sin saber qué hacer… siempre había algo, como compartir
un juego de video o reír y pasar la tarde con tus seres queridos. Extraño esos
días.